lunes, 6 de febrero de 2012

Mareante.


Hay gente que piensa, proyecta, inventa y… trabaja en serio. Se lee (pero es seguro que la noticia queda, como se verá, más que atrasada) que la revista Popular Science mantiene viva una lista de los depósitos de información más interesantes y curiosos del mundo. Son archivos digitales, casi todos de libre acceso para estudiantes, estudiosos (que no es lo mismo), investigadores, científicos, curiosos, espías, publicistas… 
WordCat es el más grande hasta que se demuestra que hay otro mayor. Y el más viejo, porque este catálogo bibliográfico digital lo empezó a alimentar el Online Computer Library Center hace más de cuarenta años. ¿Qué ofrece? Los datos bibliográficos, es decir, el nombre del autor, el lugar y fecha de nacimiento y de impresión, las medidas, la fecha de la última edición de libros… Es decir, todo lo que se necesita para identificarlo sin duda ni confusión.
Y esto referido a los libros de 72.000 bibliotecas de muchos países del mundo. El resto irá llegando. WorldCat sabe dar con 1.700.000.000 de objetos (libros, CDs, DVDs) y decirte dónde está la biblioteca más cercana a tu residencia donde puedes encontrarlo.
El CODIS (Combined DNA Index System) del FBI (ya sabes: Federal Bureau of Investigation) con más de diez millones de perfiles, ha ayudado a resolver más de 150.000 casos criminales y, por ejemplo, permitido reconstruir al Genographic Project (IBM y National Geographic Society) la historia de las migraciones desde hace 200.000 años. Añadamos los archivos de la FAO (agricultura y población mundiales), OKCupid (relaciones sociales), International Panel on Climate Change (clima) y las impresionantes Encyclopedia of Life (con referencias de la mitad de las especies vivas del planeta y aseguran que en 2017 habrán completado el estudio) y la Sloan Digital Sky Survey (centenares de millones de cuerpos celestes). ¿Y qué decir del MD:Pro (virus informáticos) y del The Wayback Machine (páginas web de las  150.000.000.000 de las existentes desde 1996).
¿No es mareante? Y no me refiero a la sensación de pérdida de uno mismo cuando se siente en una corriente que lo zarandea? Digo mareante para referirme al que ejerce el oficio de la navegación en alta mar. Porque ese tesoro de información que guardan y ofrecen los archivos reseñados es un espléndido mar, aparentemente sin orillas que invita a navegar para enriquecer la propia despensa.
Pero sobre todo: ¿has pensado en el trabajo que ha supuesto formar esos acervos? ¿En el trabajo, tiempo, entrega, dedicación, tesón, esfuerzo, generosidad, ilusión, exactitud, seguramente sacrificio… que hay detrás de ellos? ¿Has pensado alguna vez en lo que dejas tú a tus hijos, a tu sociedad, a tu patria, al mundo… como fruto de tu trabajo, del ejercicio denodado y generoso de tu profesión, en la entrega de tu vida en tu condición de padre, en tu aportación como miembro de una comunidad humana…? ¿O eres de los que dices y repites, por ejemplo, en los mares de tu vida “¡Que cada palo aguante su vela!”, “Lo que sea de la mar, todo es azar”, “Quien no mira derrotero es majadero”, “Si el patrón supiera y el grumete pudiera, todo se hiciera”, “Socorro tardío, socorro baldío”, “Zuncho flojo peor que roto”...

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