viernes, 16 de junio de 2017

Saalumarada Thimmakka: 103 años de solidaridad.

Recordemos a Thimmakka que cumplió 103 años en el pasado 2015. Había nacido en la aldea Hulikal, al oeste de Bangalore, India. A Thimmakka la llamaban, con razón, Saalumarada Thimmakka.
Saalumarada significa “Hilera de árboles”. Veamos por qué. Thimmakka nació en una familia pobre y tuvo que hacer los trabajos pesados de la pobreza. La casaron con un pastor, Bekal Chikkayya, pero no lograron tener hijos. Pasados 25 años de su matrimonio, decidieron injertar y plantar banianos, una especie de higuera india, a lo largo de los cuatro kilómetros desde su aldea hasta Kudoor, protegerlos con arbustos espinosos y regarlos, día a día, llevando el agua en cuatro cubos.
Su esposo Chikkayya murió el año 1991. Y ella, casi desconocida fuera de los vecinos más cercanos, recibió el Premio Nacional de Ciudadanos en 1996 y algunos otros en un elegante papel. Y comentaba que en vez de papeles ella deseaba dinero para  construir un hospital en la zona. Y decía: "He estado deseando iniciar un hospital, pero nadie parece interesado. No obstante, seguiré intentándolo".  
Leer, admirar y hasta emocionarse ante una lección como esta no debe bastarnos. Es como si quisiésemos honrar la memoria de Thimmakka con un papel. Puede suceder que en nuestra vida no se nos presenten situaciones como las que vivió con  su marido. Pero tal vez sepamos de proyectos, de iniciativas, de inquietudes, de servicios en los que podamos colaborar de algún modo.
Pero me resulta más cómodo, a mí me gustan las cosas: “A mí que me dejen en paz”. “Eso les toca a…”. “¿No pago impuestos que el Estado y las Instituciones deben emplear en cosas en las que yo no quiero, no sé… no me puedo meter?”.

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