martes, 30 de enero de 2018

Robando horas al sueño: Biografía Fco. Besucco.

Robando horas al sueño y con una luz siempre deficiente, Don Bosco escribió mucho: libros, folletos, circulares, cartas… Resulta estimulante entrar en ese denso capítulo de su historia. Los estudiosos de su vida dicen que fueron 1174 los impresos cuyos originales salieron de sus manos.
Entre las biografías que le debemos ocupan un relieve especial las de Domingo Savio, de Mondonio; Miguel Magone, de Carmañola; y Francisco Besucco, de La Argentera.
Fueron tres tesoros en su Casa de Turín. En ella murieron, siendo muy jovencitos, los dos últimos. Savio, ya muy enfermo, pudo ir a descansar definitivamente a su hogar.
Son biografías con un contenido pedagógico consciente, como es natural. Y deben quedar para nuestro interés con la luz de una persona como Don Bosco, alerta de mente, cálida de corazón y perspicaz en acompañar en el aliento de mentes y corazones.  
«Este jovencito –afirmaba refiriéndose a Francisco Besucco-, mediante la cultura tendrá excelente resultado en su educación moral. Porque está demostrado por la experiencia que la gratitud en los niños es casi siempre presagio de un futuro feliz; por el contrario, los que olvidan con facilidad los favores recibidos y las atenciones que se les han prodigado en su favor, quedan insensibles a los avisos, a los consejos, a la religión, y por eso son de educación difícil, de resultado incierto».
Este “pastorcillo de los Alpes”, que eso había sido hasta los doce años, descubría en la casa de Don Bosco un camino que le conducía a ennoblecer su  vida. Pero manifestaba en su costosa adaptación a una vida totalmente nueva para él, la veta del agradecimiento que para su sagaz educador era “presagio de un futuro feliz”.
¿Educamos en el agradecimiento? En un mundo como el nuestro en el que mucho es regalo, casi todo es fácil y todo es gratis, ¿nos esforzamos por hacer ver el horizonte de altruismo, de generosidad, de sacrificio, de amor en los que educan? Ayudar a que sea así cultivará el sentido de la gratitud y abrirá el horizonte de la felicidad: “¡Ha habido tantos que me han dado tanto!”. 

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