lunes, 20 de febrero de 2017

"Bebe" Vio, medallista olímpica.

Si seguiste los Juegos Paralímpicos de Río de Janeiro conoces, sin duda, a la portadora de la bandera italiana en la ceremonia de apertura. Y si llegaste tarde, recuerdas que quien ganó la medalla de oro individual y una de bronce por equipos en esgrima se llama Bebe Vio. Bebe, de 20 años en la actualidad, es el nombre hipocorístico de Beatrice. Es exalumna del colegio salesiano de Mogliano Veneto. En la página web «Amigos de Don Bosco» se escribe de ella: "Bebe es una chica de oro también fuera de las competiciones. Ha conocido la realidad salesiana desde la infancia, en el oratorio Astori de Mogliano Veneto de la provincia de Treviso. Y ha terminado hace poco los exámenes de madurez después de asistir durante cinco años a la Escuela de Formación Profesional salesiana San Marcos en Mestre. Hizo artes gráficas y comunicación. En el examen presentó una tesina sobre los posibles Juegos Olímpicos de Roma 2024. Todos en el San Marcos conservarán un recuerdo maravilloso de ella".
A "Bebe", cuando tenía 11 años y debido a complicaciones de una meningitis, se le  amputaron las extremidades. No se sintió hundida, ni mucho menos. Apenas pudo, volvió a los estudios y a entrenarse en esgrima. Fue la primera esgrimista con discapacidad en el mundo para competir con cuatro implantes artificiales. Desde 2011 ganó todos los grandes torneos de esgrima: nacionales, europeos y mundiales. «No me da miedo mi condición física. Ni me desagradan las cicatrices que tengo en la cara. Cuando voy a la televisión, insisten en disimularlos con el maquillaje. Lo mismo pasó cuando fui a París a un desfile de Dior inspirado en la esgrima. Forman también parte de mí. Como los ojos verdes que he heredado de mi madre».
La medalla que más la gustó en Río fue la de bronce, porque la obtuvo junto con sus compañeras de equipo de florete femenino: "Lo importante es que nos lo pasamos bien, esta es nuestra medalla y es hermosísima, es maravilloso haber triunfado con mi equipo, prefiero esta medalla a la de oro. En la competición pensé en la fantástica historia que tengo y me dije que no podía terminar con una derrota".
Después de Río ganó también el primer premio de la  Fundación “Giovanni Agnelli”, que es la medalla más emocionante para los italianos.
Y como lo escrito es suficientemente estimulante para quien lo lee o escucha y Bebe es magnífica maestra de entusiasmo, de tesón y sacrificio, no se añada más. 

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